Venir a Terapia ¿Para qué? La importancia del autoconocerse

08.01.2019

Vivimos en unos tiempos en que se nos ofrecen, bien empaquetaditos y con lazos de colores, cada poco tiempo, lo último de lo último en materia de salud o espiritualidad como si de un mercado más se tratase (en realidad se trata de eso). La mayoría de estos productos o servicios -no todos- (aquí se incluyen terapias, talleres, cursos, técnicas, etc. ) son, en el mejor de los casos, paliativos de ciertos síntomas -sin tocar nunca la causa- cuando no te prometen directamente el descubrimiento de la Verdad Verdadera de todas las cosas y la solución definitiva de todos tus males...hasta dentro de unos meses en que aparecerá la técnica novedosa de turno y que, esta sí que sí, tiene la verdad verdadera absoluta y la susodicha solución definitiva de todos tus males...y así sucesivamente.

Pero independientemente de su finalidad mercantil, económica y otras, lo verdaderamente importante es que potencian un discurso oficial actual en el que vale todo excepto tocar lo esencial; es decir, todo es maravilloso menos que la persona se conozca. Esto es lo esencial. Se ha repetido muchas veces, y no sin razón, que el no conocer la Historia -de nuestro país, del mundo- equivale a repetirla. Y esto anterior es cierto a nivel social pero también a nivel individual de sujeto. Si como sujetos no nos conocemos, no sabemos cuál es nuestro verdadero deseo, sencillamente navegamos a la deriva dirigidos por unos vientos que no son los nuestros.

Todo lo contrario. Hoy se nos insta constantemente a que "tienes que saber tolerar la frustración", "debes tener la RESILIENCIA adecuada", etc. Es decir, en vez de conocerte a ti mismo, saber de tu deseo, debes aguantar el "deseo" del otro (explotación laboral, ser sumiso, hacer lo "correcto", etc.) porque eso, incluso, te hará crecer como persona.

"Creemos que decimos lo que queremos pero, en realidad, somos hablados", como dice el psicoanalista Jacques Alain Miller; somos hablados por el discurso de nuestros padres, el discurso social, el discurso del otro.

Si tú no te conoces, si no indagas en ti mismo para ver qué discurso, ideas, creencias inconscientes son las que están haciendo que te pasen ciertas cosas, que siempre reacciones de la misma manera ante las mismas situaciones o, incluso, que estas situaciones se te repitan sin saber por qué, te pasarás la vida intentando buscar justificaciones, explicaciones conscientes a porque te pasa todo esto (o te las darán amablemente en bandeja, no te preocupes por eso).

En realidad, la base esencial está en conocerte, quererte, mimarte (que básicamente es lo mismo) y, por eso, decidir ir a una psicoterapia, a analizarte, ¡a saber de ti!

En el frontal de la entrada al templo del Oráculo de Delfos, a donde la gente iba a conocer su futuro en la antigua Grecia, había inscrita una frase que lo resume todo:

"Conócete a ti mismo"

Por cierto, de todo lo dicho hasta aquí, dejo al lector que medite sobre donde queda aquello de: "al psicólogo solo van los locos". ¡Nada que ver!

Manuel Noriega B.