La importancia del significante

30.05.2019

Nunca, como en estos tiempos, está demás el tomar conciencia -que no "timar con ciencia" que es otro tema candente del que hablar- de la importancia del significante como creador de significados y no, como se suele pensar justamente a la inversa, como concepto creado por la necesidad de explicar algún significado concreto.


Hoy día, nuestro sistema económico utiliza este recurso constantemente para hacer girar a perpetuidad la rueda del consumo. Basta con cambiar el nombre a algo, que quizá por el paso del tiempo ha quedado asociado a connotaciones negativas por distintos motivos, para dotarle de un significado con las cualidades necesarias y así vendérnoslo como nuevo e interesante producto. Se le elimina así esas viejas asociaciones con lo negativo y queda como un producto nuevo bien empaquetadito y con lazo de colores para poder venderlo como algo completamente actual y atractivo.


Hay multitud de ejemplos en el día a día de nuestro consumo habitual, que va desde productos tecnológicos a nuevas técnicas "psicológicas".


Nadie duda que el nuevo teléfono móvil XXX10 es muchísimo mejor y más avanzado que el del año pasado, el XXX09. En realidad, han cambiado el aspecto y quizá le hayan aumentado la memoria a lo sumo. Pero la impresión conseguida es la de un producto que supera con creces, con muchas creces, al del año pasado.


Otro tanto ocurre, como digo, con las técnicas en lo referente al mundo "mental". Se coge, por ejemplo, la Meditación de toda la vida, quizá asociada a experiencias religiosas y a que su duración -como no podía ser de otra forma- es para toda la vida, y se la reduce a cuatro pasos y dos eslogan pegadizos, se la empaqueta, se le pone un "lacito de colores" y se vende como lo último de lo último, esta vez sí, para alcanzar la verdadera felicidad. Pero ya no se llamaría Meditación porque no te estarían vendiendo algo nuevo y por tanto mejor, sino Mindfulness por ejemplo.


Todo esto está asociado a un discurso cientificista que tenemos introyectado hasta las entrañas, pues lo escuchamos desde hace muchísimo tiempo y hemos sido educados, y lo somos continuamente, en él. Esta creencia, que ya hemos hecho nuestra, nos dice que, como corresponde a la Ciencia, todo va avanzando de un modo lineal y, por tanto, lo nuevo será mejor que lo anterior. ES un discurso claramente enfocado al consumo.


Para terminar pondré un ejemplo de cómo afecta el simple cambio de significante, o al menos como nos lo venden, a nuestra visión en la vida cotidiana. Hoy día, alguien entra en una casa en la que, como decoración, hay un Cristo en la pared, o una Virgen, etc. y la impresión que recibe es de algo, digamos, "antiguo". Sin embargo, si entramos en esa casa y lo que vemos es un Buda, velas e inciensos varios, la impresión es de espiritualidad. Si vemos a alguien rezando el rosario, inmediatamente nos viene a la mente recuerdos e imágenes antiguas; pero si lo que vemos es monjes budistas recitando mantras...eso es algo impresionante. ¡En realidad es lo mismo!

Conste aquí que no pretendo hacer ninguna defensa de ninguna religión, sino el ver cómo nos afectan los discursos dominantes y sus cambios de significantes, porque, como todo el mundo sabe, nada tiene que ver el "niño, si sigues portándote mal te va a castigar Dios" que es algo ridículo y anticuado, con el concepto "modernísimo" y superavanzado espiritualmente de Karma.