Un caso: mujer maltratada

04.05.2017

Un día, como otro cualquiera. Recibo una llamada telefónica pidiendo una cita para consulta; ¿el motivo? Esta mujer, X, se sentía fatal y muy culpable porque mantenía una relación, oculta, con otro hombre y estaba engañando y por tanto tratando fatal a su marido. Llevaba con antidepresivos y benzodiacepinas medicada muchos años.

Llega a la consulta en la fecha fijada y, después de presentarse y saludarme, me entrega informes médicos de las tres últimas veces que ha estado ingresada en el Hospital debido al mismo problema...¡las múltiples contusiones producidas por los golpes, puñetazos y patadas de su marido!. Ella lo denunció otras tantas veces -alertados por los ruidos, los vecinos llamaron a la Policía en varias ocasiones- y otras tantas le retira la denuncia porque "yo sé que él me quiere mucho y va a cambiar". Esta mujer se presenta como culpable de engañar a su marido, se siente culpable de tener un amante y estar, por tanto, haciéndole daño. Es así por donde, en las primeras sesiones, gira su discurso, en torno a su culpabilidad y lo mala que era.

Poco a poco, va cogiendo consciencia de que es ella la maltratada y que ha ido haciendo suyos los discursos de su marido cuando, por ejemplo, la decía que si la pegaba era porque ella no era una buena mujer, o no era una mujer "como Dios manda".

Llega a un punto el análisis -obviamente estoy resumiendo mucho- en que comienza a hablar de "la mala suerte que ha tenido con los hombres" porque todos acaban pegándola y maltratándola.

Continuamos las sesiones y, en una de ellas, interrogada sobre si había conocido otros hombres, comenta que "una vez conocí un tal Paco pero era muy aburrido". Varias sesiones después comenta que "conocí también a Pepe, una buena persona, pero muy soso"; en este punto intervengo yo y le digo: "ni Paco ni Pepe te daban caña, eran muy sosos". Aquí parece haber un punto de inflexión en su terapia, pues en las sesiones posteriores empieza a hacerse consciente de que era ella la que, inconscientemente claro, buscaba y se emparejaba con ese tipo de hombre maltratador, rechazando a los normalitos que ella etiquetaba como aburridos y sosos. Esto partía de una historia infantil particular que no es momento ni lugar a comentar, pero que la condicionó, sin duda, en sus elecciones.

Esto es habitual en las terapias: la persona llega con una construcción fantasmatica (el como ella ha interpretado y le ha dado sentido a todo lo que le pasa). Pero, poco a poco, se va haciendo consciente lo inconsciente que la está condicionando y se libera.

Los sentimientos de culpa están en el trasfondo de la mayoría de los casos que acuden a consulta; de ahí que aplicar alguna técnica para eliminar la ansiedad o darle medicación directamente, no sea efectivo...hay que ir a la causa como, creo, se ha podido ver en este ejemplo.

Manuel Noriega B. Mejorada del Campo 04-05-2017